Una boda

el caos y la risa que protegen la vida

El caos y la risa cumplen una función primordial: protegen la vida. Y disfrazarse es una cosa seria para los "animadores" de la fiesta sobre todo, quienes gracias al disfraz obtenían el poder para cometer travesuras y excesos que son indispensables para restablecer el equilibrio simbólico. No, no son juegos de disfraces, sino actos rituales que recrean el desorden primigenio del que surge la vida. ¿Acaso no es lo que se hace también en las ciudades en los infaltables carnavales cariocas y no se sabe ni por qué se hace, pero se hace y punto? Lo arcaico se impone.

El hombre vestido de novia (en la foto lo vemos en el centro, obvio)es un personaje grotesco, con velo, flores y maquillaje exagerado, y aparece cuando la verdadera novia se retira o en el momento de su “robo” (otro ritual). Y la función simbólica de ese personaje consiste en confundir a los espíritus envidiosos que podían dañar a la verdadera novia (burlar el mal de ojo), introducir risa y desorden para restaurar el equilibrio, tras el exceso de la solemnidad luego de la ceremonia religiosa.

La risa y el desorden (caos) operan como fuerzas simbólicas que desactivan el miedo y la amenaza, creando un espacio donde la vida puede renovarse sin peligro.

“La boda, el amor. Educación sentimental” (2025)
49 cm x 52 cm
lienzo, técnicas: roosmine, crochet, trapunto, bordado

Una de cal y una de arena. Dos fuerzas simbólicas a la misma altura acompañan Весілля (la boda) y Кохання (el amor) para garantizar el equilibrio vital.

Por un lado (a la izq.) está el "sin mi pareja ni el sol sale" y por el otro, (a la der.) "vivir la vida no es cruzar el campo en flor".

48 cm x 72 cm
óleo, encaustica, lona
48 cm x 48 cm
óleo, encaustica, lona
26 cm x 35 cm
óleo, encaustica, lona
20 cm x 29 cm
óleo, encaustica, papel